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sábado, 19 de junio de 2010

La aparición de la PC

En Monteros en lo ´90, computadoras solo había en la Municipalidad, en los institutos de computación, una en la escuela Normal y otra en la casa de la Vero.
El boom tecnológico lo vivimos - en nivel micro- a gran escala. Cursos de computación, asignaturas en las escuelas, requisito excluyente para conseguir trabajo. Era una cosa de locos y había que ponerse a tono.
Por supuesto los muchachos de la Escuela Técnica tenían ventajas por sobre cualquier otro estudiante, el resto empezábamos a "navegar" las aguas todavía vírgenes de la cibernética, mientras veíamos Verano del 98 y los sábados a la noche bailábamos "lo mejor del amor".
En cuanto a la casa de la Vero, pasamos días enteros en ese departamento del Barrio Alberdi peleándonos con el word, la configuración de páginas y otros detalles. Después vinieron los precios accesibles y poco a poco cada uno fue teniendo compu en su casa. No se acabaron las reuniones, pero si el misterio.
Hoy, saber computación no es excluyente, sino fundamental. Nos comunicamos por facebook y escribimos blogs, los posters ya no se hacen mas en cartulinas sino que se plotean, las presentaciones se hacen en digital y nuestra presidenta regala netbooks o notebooks (no se bien) a los estudiantes secundarios.
Festejo que el conocimiento se haya democratizado. Pero me pregunto como habrán asimilado en la casa de la Vero estas nuevas instancias.

viernes, 28 de mayo de 2010

Yo también fui presidenta

Una vez incursioné en política.
Ibamos a 5° grado y a la Srta. Menena se le ocurrió que -aparte de la carpeta de recortes- hiciéramos elecciones presidenciales.
Rápidamente se armaron dos listas: Sierra - Carbone por el lado de los varones y Daona - Baumann para las chicas. No voy a decir que el triunfo era cantado dado que de 36 alumnos en el curso, 30 eramos mujeres, puesto que eso sería borrar los méritos de nuestra fórmula, pero reconozco que significó un ayudín.
En fin, la campaña fue ardua y llena de palos en las ruedas, sobre todo porque Sierra -cuyo padre sabía muy bien de política- regalaba tutucas para la muchachada (debería decir las muchas muchachas?) en los recreos. Nosotras mientras tanto lanzamos un plan político sólido que contemplaba la limpieza del aula, el cuidado de la biblioteca y la organización de un botiquín.
Ganamos por eso y porque a Sierra no le dieron mas plata para comprar tutucas. De nuestro proyecto concretamos todo lo que nos propusimos: compramos escoba, plumero y franela que inauguramos con cinta de razo roja; conseguimos los materiales para el botiquín (el papá de Baumann es médico y nos dio las muestras de los visitadores) y agrandamos la biblioteca.
Nuestro mandato duró un cuatrimestre y fue una gestión extenuante, pero valió la pena. Abandonamos por las vacaciones y por que cuando pasamos a 6° cambiamos de maestra.

jueves, 6 de mayo de 2010

Memoria intervenida

Hacia muchísimos años que no pensaba en la palabra pompón.
Cuando la leí esta mañana viaje por un instante a mi infancia.
Inexplicable asociación.
No hay nada en mi memoria que tenga que ver con un pompón.
Y sin embargo recordé la casa en el barrio Padilla,
la pileta pelopincho y el llanto de mi hermano recién nacido.
La sensación de tener otra vez cuatro años y medio
y una familia tipo con papá, mamá, hermano y yo.
Pareciera otra historia, esa historia que también es la mía.
¿De que materia estarán hechos los recuerdos?
Quizás de pompones de algodón rosa.

martes, 17 de febrero de 2009

Oración

Recuerdo que una vez mi primo Manuel exclamó:
Tuve un amor que me costó la vida,
tuve un amor que me costó la vida,
tuve un amor que me costó la vida.
Cada una de las veces que escuché sus palabras, repetí como un salmo bajito y doliente:
Yo también,
yo también,
yo también.

domingo, 22 de junio de 2008

Bu, no!

El pequeño Leo hoy conoció el miedo, ese de taparse los ojos y agarrar con firmeza la mano de al lado.
El pequeño Leo demostró coraje y en lugar de llanto, gritó fuerte y claro:
-"Bu, no!"
El pequeño Leo nada mas dijo y volvió al mundo de la rueda rueda y de las lunas llenas.

miércoles, 4 de junio de 2008

Arte libre creador

La señorita Celia -de dibujo- llegaba cada martes con la misma consigna:
"Hoy, arte libre creador"
Y nos libraba a nuestra buena de ¿dios? frente a la hoja en blanco.
Yo todavía sigo pensando que dibujar, mientras ella contempla el ritmo del reloj.
Nunca supuso que la libertad creadora excediera los 40 minutos reglamentarios.
Nunca entendí que tenia de libre ese arte acotado al timbre del recreo.
Ring, ring.
Time is still runnig.

jueves, 1 de mayo de 2008

Acerca de mi familia

Del libro de los cronopios y las famas, mi parte preferida es la de las ocupaciones raras. Y es que se me hace inevitable...

"Somos una familia rara" comienza Cortazar y a mi me pasa algo parecido. Me doy cuenta por las fotos. En mis álbumnes, además de cumpleaños, noches buenas y actos de colegio; hay dentistas -boca abierta y torno en mano-, sanatorios -pastafrola de por medio-, baños - con tratamiento contra el acné.


Lo curioso no son las locaciones, sino el carácter festivo de cada episodio. Sin darnos cuenta celebramos a diario, pintamos el cotidiano de fiesta patronal.


"Quien como nosotros" dijo una vez el padre, mientras hacíamos un picnic con mucha pompa al costado de la ruta (sombrilla y sillas -all included), todo porque a la tía le venia la languidez y cuando le viene, le viene...
Pensar que estábamos a 5 minutos del camping. Pero lo primero es la familia, no les parece?

martes, 29 de abril de 2008

Antojo

Uno de los bienes terrenales y profanos -¿porque no?- que más nostalgío cuando estoy lejos de los pagos, es la tortilla.
Sé que cada lugar tiene sus tesoros, pero no he encontrado aún nada que supere el placer de una tortilla con manteca y mermelada para las tardes de invierno.
En este momento me sentaría en El Tacuara y pediría "un café con dos tortillas, pero las de rombo, que son mis preferidas".

domingo, 20 de abril de 2008

Una mañana


Me pregunto si Buscaglia habrá leído este libro antes de escribir aquella bellísima canción. Esa que dice que no se ensaya, que es serio y que el convoy no tiene freno, pero si misterio.

Fizgoneando la vidriera de una librería descubrí el ejemplar. No pude evitar.

Un desayuno, una mañana, un enamoramiento...

"...viajar contigo, sin paletas, es tan intenso como escuchar la vida secreta de las plantas..."

P.D: perdón Juan Salvador, este no va por vos.