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miércoles, 18 de agosto de 2010

Te recuerdo ahora

Don Federico

Te recuerdo ahora,
mi mano te despeina como a un niño dormido,
y regresas a los antiguos días,
a tus campos, a tu olor a caña dulce
y naranjas doradas.
¿Te acuerdas, Federico?
tus cuentos y mi risa.
La palabra flor, para entender la flor.
Tu mano en la mía,
cuando yo era apenitas.
Padre, era tu silencio el amor
que llenaba la casa.
No sé si estás, pero te veo
demorarte en los patios
en esta tarde de lloviznas...
En un recuerdo ya desmemoriado,
acaricio tu sombra
y tus anteojos.

María de Zarrabeitia (Cachito, mi abuela la escritora)

jueves, 5 de agosto de 2010

Nadie se lo esperaba

Cuando escuchó la llave en la cerradura sintió pánico.
No esperaba a nadie y se quedo inmovilizado en medio de la sala.
Ni siquiera intentó evitar que se abriera la puerta.

Cuando prendieron la luz descubrieron que no estaban solos.
Sintieron pánico ellos también.
No sospechaban que hubiera alguien.
Al fin y al cabo, habían cerrado todo antes de salir...

viernes, 30 de julio de 2010

Alguien va a venir

El domingo, en efecto, llegó Rebeca. No tenía más de once años. Había hecho el penoso viaje desde Manaure con unos traficantes de pieles que recibieron el encargo de entregarla junto con una carta en la casa de José Arcadio Buendía, pero no pudieron explicar con precisión quién era la persona que les había pedido el favor. Todo su equipaje estaba compuesto por el baulito de la ropa, un pequeño mecedor de madera con florecitas de colores pintadas a mano y un talego de lona que hacía un permanente ruido de cloc, cloc, cloc, donde llevaba los huesos de sus padres.

Cien Años de Soledad (G. García Marquez)


lunes, 5 de julio de 2010

Uno cortito

Demanda

- Jessica: Entonces, ¿has dejado de quererme?
- Intelectual: No necesariamente

Isidoro Blaistein

lunes, 28 de junio de 2010

Esa mujer cansada

La ciudad nómada

Como si de tanto ser abril, abril se esfumara. Y yo, esa mujer cansada, sin saber que hacer con tanta huida, dónde esconder las armas del exilio y la astucia. Al entrar, primero a un corredor y luego a un patio cuadrado y generoso, alcanzo a ver al hombre que tal vez me enseñe a amar. Por un beso, recogería ese umbral, ese cielo más hondo donde sueñan sus labios, abrazaría mis lágrimas futuras, esta penosa vida que me avanza.
Pero no me detengo, el patio hierve: unos jóvenes corren, un auto frena en seco, rugen ametralladoras, la noche clandestina, hay un algo de nupcias con fantasmas, de cita cantada. De pronto dice una voz a mi lado: Correte para atrás que ahí viene la ciudad.
Veo que la ciudad se acerca y pasa por delante como si fuera un río. Una novia clara. Transcurre, de izquierda a derecha, lentamente con su perfil de almenas y de lumbre. Alborozada, me pregunto por donde he de cruzarla.

María Negroni

viernes, 18 de junio de 2010

Despedida

Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila de en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloqueo de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente, se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar al automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabremos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta, Estoy ciego.

Ensayo sobre la Ceguera, José Saramago

El Espanta Pájaro despide a José Saramago con agradecimiento, por tantas buenas historias que nos contó.

lunes, 14 de junio de 2010

A mí la lluvia no me inspira

Hoy es lunes, llueve y prevalece mi no imaginación.
Les comparto entonces un poema ajeno.

Roturas

He roto capítulos, noches
imágenes de un álbum viejo
Incendiaria
he acabado con frases
reflejos en un cuaderno de notas
Hay cosas por las que no hablaré más
Pero todo vuelve a surgir, punzante
entre el silencio decidido
y apela y demanda

He guardado papeles, memorias, hojas
aminoro así el dolor
y preciso sus perfiles
hundo el asalto de imágenes entre sombras
acallo.

No he despedazado la memoria de instantes de dicha
diminutos tiempos de un abismarse sobre lo sin fondo
de las cosas

no he descuartizado el abrazo
ni la rara plenitud que invade frente al mar

Debo cumplir rituales una y otra vez
debo repetirme y repetirlos
y no saberlos
pues líquidos huyen
para que fundemos siempre de nuevo
la continuidad de nosotros mismos


Hanni Ossot

PD: gracias a los compañeros venezolanos que me la dieron a conocer.

lunes, 17 de mayo de 2010

Que se queman...

Cartas de amor que se queman

Ay, niña, no queda nada
de todo lo que soñamos
nuestro amor son estas cartas
que están quemando mis manos.

Son como un ala de luto
volando, papel quemado
las cartas donde lloraba
este pecho enamorado.

Flor del olvido
cartas de amor,
el que las quema no sabe
que enluta su corazón.

Yo no sé por qué la pena
por tus ojos se va lejos
y no sé por qué los míos
se van dolidos con ellos.

Cartas de amor que se queman
flores negras en el viento,
le dejan al que ha querido
el corazón ceniciento.


Manuel J. Castilla - Cuchi Leguizamón


Hermosa poesía enlutada

sábado, 8 de mayo de 2010

Acerca de lo escribible

Todo escribe a nuestro alrededor, eso es lo que hay que llegar a percibir; todo escribe, la mosca, la mosca escribe, en las paredes, la mosca escribió mucho la luz de la sala, reflejada por el estanque. La escritura de la mosca podría llenar una página entera. Entonces sería escritura. Desde el momento en que podría ser una escritura, ya lo es. Un día, quizás a lo largo de los siglos venideros, se leería esa escritura, también sería descifrada, y traducida. Y la inmensidad de un poema legible se desplegaría en el cielo.

Marguerite Duras, Escribir (la muerte de una mosca)

lunes, 27 de julio de 2009

De Los Nuestros

Catarsis 1:
Y viene, y se instala y ya no se va. Y espera y busca y acecha y agita. Y grita desde adentro y yo la callo con mis manos. Y late y vive y arde y se enreda y vuelve a empezar. No sabe si es sueño o vigilia, pero te grita. Y que ganas de agarrarte fuerte de las dos manos y de encerrarte y hacerte el amor hasta el fin del mundo y solo eso: hacerte el amor hasta el fin del mundo. Y olvidarse de los problemas tuyos, de los mios y de los que nos creamos o me creo cuando estamos juntos. Quemarte, incendiarme.
Vuelve atrás y mira el paso del tiempo y reconoce la misma escena, con el pelo corto, con menos sol, en invierno y en verano, a deshoras y altas horas. Con excusas, con cafés, con cigarrillos y chocolates, con enumeraciones sobre clubes y películas y libros y fotos y todo se hace incomprensiblemente maravilloso. Y así, sin mas, cuando me dejas con estas ganas de llevarte y te quedas ahí. Cuando no querés correr detrás mio o mejor sería al lado mío. Cuando ninguno de los dos renuncia a la propia sombra. Hago un gran esfuerzo por tratar de no comprender lo incomprensible y vuelvo a caer en las redes del desencanto. Gualichos, deseos, sueños que ni si quiera...


Catarsis 2:
Las manos, los cuerpos, las sábanas.
Entrevistas. Encuentros.
Cómo nombrar el silencio, la oscuridad en la que me envolvés
y la felicidad con la que me voy,
pese a la gris incertidumbre que me transmitís.
Una luz se asoma, cuando pienso que no es ni el principio, ni el final. Es sólo "esto".
"Esto" que podemos, "esto" que no tiene etiqueta, que no se nombra.
"Esto" que crece y descrece, que se teje y se desteje, que juega constantemente a desdecirse
Afrodita

martes, 9 de junio de 2009

De los nuestros

Palabra
Ay palabra que me permites
ay palabra que me habilitas
ay palabra que me generas
ay palabra que me re-generas
palabra que gritas pena
palabra que explotas pasión
palabra que fluyes en amor
palabra que rompes cadenas
palabra que eres puerta
palabra que eres bálsamo
palabra que eres carreta
palabra que eres canoa
que me llevas por tus ríos
al mar de los alivios
Ay palabra que me esclavizas
Ay palabra que me liberas
Ay palabra que me construyes
Ay palabra que me destruyes
Palabra que debo cuidarte
palabra que debo mimarte
palabra que debo pensarte
palabra que quiero amarte
Palabra que eres poeta
Palabra que eres acto
palabra que eres lazo
palabra que eres latigazo
Pero que puedo hacerte MIA
y así desanudarme
y así desnudarme
María Laura Nuñez

domingo, 17 de mayo de 2009

Mi amor, mi complice y todo

De tanto leerlo, a mis precarios 12 años, me aprendí de memoria el Te Quiero de Benedetti. No es que entendiera de que iba esa idea de andar en la calle codo a codo con alguien, menos sabía a que se refería con eso de ser mucho mas que dos. Sin embargo la musicalidad de sus palabras le hacía eco a mi juventud.
El descubrimiento de la poesía del viejo Mario venía de la mano de mi descubrir el amor (los amores) adolescentes: los primeros cosquilleos, la flaqueza en las rodillas, el tartamudeo típico y otros síntomas que revelan el embobamiento/encantamiento propio de estar enamorado.
Aquellos años fueron de pelos, la poesía de Benedetti también.
Esta tarde recibí la noticia de su muerte y la nostalgia me llevó a pensar en el modo en que algunos significan y nos significan, aún sin saberlo. Es probable que hoy no elija leerlo y lo deje inmutable aferrado a mi adolescencia. Pero antes quiero despedirlo como el hombre se merece, así que pido vuestros permisos para compartirles este poema:

Maravilla

Vamos mengana a usar la maravilla
esa vislumbre que no tiene dueño
afila tu delirio / arma tu sueño
en tanto yo te espero en la otra orilla
si somos lo mejor de los peores
gastemos nuestro poco albedrío
recupera tu cuerpo / hacelo mío
que yo lo aceptare de mil amores
y ya que estamos todos en capilla
y dondequiera el mundo se equivoca
aprendamos la vida boca a boca
y usemos de una vez la maravilla.

Mario Benedetti

martes, 12 de mayo de 2009

Del Capítulo 52

(...) Don Quijote, que vio los estraños trajes de los diciplinantes, sin pasarle por la memoria las muchas veces que los había de haber visto, se imaginó que era cosa de aventura y que a él solo tocaba, como a caballero andante, el acometerla, y confirmóle más esta imaginación pensar que una imagen que traían cubierta de luto fuese alguna principal señora que llevaban por fuerza aquellos follones y descomedidos malandrines; y como esto le cayó en las mientes, con gran ligereza arremetió a Rocinante, que paciendo andaba, quitándole del arzón el freno y el adarga, y en un punto le enfrenó, y, pidiendo a Sancho su espada, subió sobre Rocinante y embrazó su adarga y dijo en alta voz a todos los que presentes estaban:
—Agora, valerosa compañía, veredes cuánto importa que haya en el mundo caballeros que profesen la orden de la andante caballería; agora digo que veredes, en la libertad de aquella buena señora que allí va cautiva, si se han de estimar los caballeros andantes.
Y en diciendo esto apretó los muslos a Rocinante, porque espuelas no las tenía, y a todo galope, porque carrera tirada no se lee en toda esta verdadera historia que jamás la diese Rocinante, se fue a encontrar con los diciplinantes, bien que fueran el cura y el canónigo y barbero a detenelle; mas no les fue posible, ni menos le detuvieron las voces que Sancho le daba (...)
( y como de costumbre salió el andante caballero a dar batalla)

viernes, 8 de mayo de 2009

Confianzas

se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe
Juan Gelman
(Y mientras escribe, siente el frió de la bala que lo está matando.
Comprende -al fín- que la revolución es el empeño de un deseo.
Y firma. )

domingo, 3 de mayo de 2009

De los nuestros

"Aunque sea con borrones, escríbeme...."

Los llamados eruditos han considerado, por lo general, a la escritura a partir del lenguaje, y para ellos este es oral; la escritura no seria mas que la "sierva tardía" de la palabra. Pero no va de suyo que esta sea un segundo paso, ni tampoco, que la escritura sirva para comunicar; el abuso occidental de la razón le atribuyó funciones demasiado prácticas de contabilidad y documentación censurando frecuentemente el simbolismo evocado, aludido por el signo escrito.
La escritura serviría, fundamentalmente, para "escrutar", como lo señaló reiteradamente, entre otros, el Novel Octavio Paz; para escrutar sobre todo "en sí mismo". Este escrutar la vincularía a la institución de la parresia, mecanismo griego que habría dejado un lugar vacante por tiempo considerable, (mecanismo expuesto magistralmente en nuestro país por el filósofo Tomas Abraham, quien a su vez alude a M. Foucault). Consistía en un aspecto de la antiretòrica y por lo tanto, habría exigido de un sujeto (El parresiastès), un grado de compromiso y coraje superlativos, puesto que la condición sine qua non de la parresìa era elaborar un discurso de alguna manera dirigido a un amo -cuyo contenido explícito o subyacente, implicase que ejerciera la parresìa- que habría participado de una posición aproximadamente como la siguiente:
- ¿Para que quiero vivir si no puedo escrutar ni escrutarme?..... ¿Para que quiero vivir si no puedo hacer ejercicio de mi coraje?
No es casualidad, entonces, que los parresiatès míticos -Diógenes cuando se dirige a Alejandro Magno y Sócrates que estaba dispuesto a tomar la cicuta- no escribiesen.
Posteriormente, cuando la parresìa pierde históricamente su vigor, la retórica participa frecuentemente de aquella proposición que dice "a las palabras se las lleva el viento".
Por el contrario, la palabra escrita queda, exige que se de reiteradamente cuenta de ella, funda la Historia, pero jamás tiene un significado unívoco, nos pone en riesgo "para siempre", nos interroga y se autointerroga, le da significado aún al silencio, nos retrotrae como gesto, una y mil veces al origen del mundo y a la condición de humanidad, compromete al cuerpo, a la postura del mismo, al movimiento de la mano que goza aún tecleando. En suma la escritura es voluptuosa.
Está en estrecha relación a la aparición de la pintura rupestre y sería entonces, anterior al lenguaje oral, según teoriza Riccardo Campa, quien en su condición de historiador de las ideas políticas, no ha obviado a la escritura como tema central:"El lenguaje no elimina el tiempo, a lo sumo lo cerca y se deja perturbar por el; la escritura es en si misma tiempo, parte, quintaesenciada de las dimensiones de las cosas de las cosas y de la distancia que existe entre las mismas".
La escritura reivindica también la importancia fàctico-intelectual de la hospitalidad, ya que la primera formalización que conocemos de la misma, 3.500 años a. de C. -la escritura cuneiforme- se origina en la concertación de un pacto, en un espacio formal de hospitalidad, que incluía al llamado hospitalario y al huésped. El dialogo entre estos, el despliegue de amabilidad y finalmente el logro de un acuerdo, se consideraba un bien preciado que se escribía-inscribía en una tableta de cerámica fresca, la Tessera hospitalis, la que al secarse era partida. Cada una de estas mitades se guardaba para el resto de la vida, no solo de los protagonistas del acuerdo, sino también de todo su linaje.
Señala Carlos Fuentes que la lengua española (la segunda de occidente a nivel cuantitativo), ofrece al mundo globalizado "el espejo de hospitalidades lingüísticas creativas" porque contiene y se conforma en la multicultura. Es estructuralmente Hospitalaria, siempre "abarcativa, nunca desdeñosa", nuestra lengua, nuestra escritura, está poblada de vocablos celtas, vascos, griegos, romanos, judíos, árabes y americanos, es por esto que España se constituyo en lo Otro dentro de Europa y fue la puerta de lo Otro por excelencia: Lo Amerindio.

Mariana Zarrabeitia
P. I.

sábado, 18 de abril de 2009

De los nuestros

Un día alguien me dijo:
En el corto tiempo de la vida, la felicidad no será más postergada.

Cuerpo y Alma.
Ambos tienen sed.
Queremos el pan, pero también las rosas.

Otro día, una semana después, en otro contexto y lugar otro me dijo:

Si tuviera dos pesos, con uno compraría pan y con el otro flores.
Y me detuve desde entonces, quedé suspendida, pensando...

El hambre y el dolor de panza.
Los lujos y los derechos.
Las palabras y el mundo.
El amor y las cosquillas.
Los libros y el acceso.
Los colores y los pies descalzos.
La vida y la alegría.
Las coincidencias y el destino.
La comida y la poesía.
Y aquí sigo pensando... si yo tuviera dos pesos también compraría con uno pan y con el otro rosas.
Y sentiría que hay formas menos dolorosas de pasar la vida.


Silvina Perez Lucena

sábado, 11 de abril de 2009

De los nuestros

La estanteria hipotètica en la Literatura Hispanoamericana

Reiteradamente Italo Calvino ha señalado en sus felices teorizaciones sobre la literatura europea, que los libros a esta altura de la historia de la cultura no suelen escribirse ya para lectores vírgenes, sino para aquellos que poseen inconsciente y emocionalmente una estantería hipotética de autores, libros y contenidos intelectuales. Cualquier nuevo libro o autor, servirá en todo caso para modificar la estantería hipotética haciendo con su aparición y lectura, que también el lector se modifique.
Maestro en pensar esta estantería y en la necesidad de su molificación constante, fue Borges que encareciendo la literatura, redoblando la apuesta (en su desprecio genuino, por la llamada literatura popular) siempre escribió para un lector que supuso mas culto que él mismo, y que lo obligaba a "fingir" mas cultura aún, rechazando soluciones paternalistas, porque si se presupone, un lector menos culto que el escritor se adoptará inevitablemente, aunque se intente disimular, una actitud pedagógica y divulgativa que no hará mas que confirmar el desnivel y la injusticia de la que el desnivel ha surgido. No se puede dulcificar nada en literatura, porque como señaló Italo Calvino, la literatura no es la escuela.
Presuponiendo un publico mas culto, la literatura ha avanzado con independencia de que este publico haya existido o no.Todo libro es dirigido a alguien,pero,sera leído por sus "destinatarios y por sus enemigos". Nada nos garantiza que los enemigos no aprendan de él mas que los supuestos destinatarios.
Antes de estas teorizaciones, la ALTA categoría de la literatura Hispanoamericana las puso en acto. Valgan pocos ejemplos rotundos: Los libros de intersección del clarividente y cultísimo Germán Arciniegas (América Mágica 1y2, América Tierra Firme, Biografía del Caribe, El Mundo de la Bella Simonetta, Americo y el Nuevo Mundo etc.) dan un paisaje de factibilidad, un verosímil epistmológico a escritores como Alejo Carpentier en "El siglo de las luces", magistral saga europea, en el modo de su barroquismo, americana en su voluptuosidad, hacedora de lectores atónitos que no pudieron haber imaginado el rutilante color local, de la revolución francesa trasladada a las colonias del Caribe.
Madre es sin dudas "El siglo de las luces", de la obra completa de Gabriel García Márquez, quien en sus primeras lineas del "Amor en los tiempos del cólera", le hace un guiño al lector avezado, cuando menciona al "refugiado antillano Jeremiah de Saint Amour, inválido de guerra....", el colombiano "finge" suponer que sabemos todo aquello que del Caribe nos han contado Alejo Carpentier y Germán Arciniegas, porque García Márquez ama la hermandad literaria, y también a los maestros reflexivos que conscientes de la indigencia modernista y post de nuestra literatura, refuerzan su trama con excelencia de pensamiento poético.

Mariana Zarrabeitia.

sábado, 4 de abril de 2009

De los nuestros

La eternidad del hoy...


Recién...

No está más...

pero quedan sus bosquejos,

sus impresiones

cambiamos

¿somos los mismos?

A veces

Mañana

una construcción sin sentido

mañana a partir del hoy

del ya mismo

del qué bonito es el cielo azul después de la tormenta


Antes amaba las tormentas

La fuerza

La pasión

Hoy amo la calma

Una añoranza más que presencia

Amo la calma de este momento en el que escribo

Este es mi momento de ser feliz

Porque no quiero darme vuelta y convertirme en estatua de sal

O mirar hacia la otra montaña y no percibir el precipicio de en medio


Prefiero la calma

Del mirar los pasos de a uno

Cómo caen las gotas de a una

Hasta q se forman los grandes charcos

Grandes grandes…


La fe del minuto

La esperanza del minuto

La confianza del instante…


María Laura

sábado, 28 de marzo de 2009

De los nuestros

y de este lado del océano de distancia tampoco vienen las palabras
indefensa. desnuda otra vez. sinfuerzas

a la mañana lo ve llegando a través de la ventana, en la bici pensamientos al viento, montando pasos de rocín, aires de marinero, ojos de gigante y brazos de molino de viento.
bajar de una alfombra de palabras mágicas. en la boca idiomas de besos azules, de viajes y de mundos lindos, sonrientes.
y en la mirada un niño y en la voz una canción de cuna, y en la piel una aventura, y en los dedos una cosquilla...
caballero andante, pluma, y un brillo de sol en el agua en la armadura de poema.

susto,... dio dos pasos hacia atrás. y siguió corriendo el agua del río, y le salpicó los pies, y las manos pequeñas la desvistieron para q esté mas liviana. y caminó la orilla para volver a nacer

alguna vez en cuent (r) o

Eva

domingo, 22 de marzo de 2009

De los nuestros

Olvidos imposibles


¿Era la misma casa?
Tenía el pasillo alargado, cual cuerpo de lombriz, pero a mí me había parecido que era mucho más largo cuando lo recorrí de tu brazo bien borracha.
Había scones tirados en la alfombra y copas de vino desparramadas de una manera escandalosa, cómo si la fiesta siguiera siendo la de entonces.
Las tías se reían a carcajadas por mi forma de bailarte, y yo les explicaba que el mundo había cambiado hacía aproximadamente una hora y había que festejar a lo loco.
Los libros estaban intactos, me acordé que aquella noche tuve la idea de decirte en secreto que nos sentáramos en el baño a leernos. Te quería empapar de mi mundo.
...El tiempo fue ingrato... para eso lo han inventado.
Quedó el instante como radiografía del desgarro.
Las fotos se me confunden y pasan desordenadas por mi mente.
Los amigos y los médicos, expertos en el asunto, recomiendan rehabilitación. "Patrullar la zona" dicen unos, "Morder la almohada", dicen otros, "Andar descalza", "Comprar jazmines". Lo único que logro es oler tu olor, que por razones inexplicables ha quedado pegado a mis poros.
Cuando me duelen las puntas de mis venas -todas juntas me duelen las malditas- grito fuerte el segundo nombre. "Es magia", me digo a mi misma. Te pienso, te invento, te respiro.
Me tranquilizo y vuelve a arder.


Afrodita