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lunes, 30 de agosto de 2010

Por los museos

"Del Porfirismo a la revolución" se llama el mural de David Alfaro Siquieros que se encuentra en el Palacio de Chapultepec en la ciudad de México. El fragmento que vemos aquí es el del campesinado levantado en armas. Dicen los que saben, que en la imagen aparecen Pancho Villa y Emiliano Zapata fundidos entre el pueblo y las armas.
La mujer de rojo es la Revolución, que va unida al brazo de uno de sus hombres, abanderandolos.
El mural en su totalidad es enmudecedor por la fuerza que encarna y la preeminencia de rojos y naranjas enardecidos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Tarde en el Barrio Chino

Esta tarde fuimos con la Ioqui al barrio chino en busca de rollitos primavera y baratijas. Con los primeros tuvimos una mala suerte barbara y terminamos comiendo jamón y queso sin salsa de soja. Con las segundas nos fue mejor, yo compré un rascador y la Ioqui se trajo desde lámparas hasta el gato de la buena fortuna (dorado por supuesto), pasando por masajeadores de bajo presupuesto y aritos símil diamantes.
En suma, un hermoso paseo. La nota de color fue la oferta de CALTERAS 9,90. Todavía me estoy riendo de semejante osadía. Estuvieron ingeniosos, o no?

miércoles, 28 de julio de 2010

Sobre la cultura del grafitti

Una de las cosas que más me gusta hacer cuando estoy en la calle es mirar los grafittis. Resulta interesante descubrir y apreciar el arte de ciertos creativos callejeros que dejan por la ciudad sus diferentes mensajes.
La diversidad de grafittis es sorprendente y estimulante: desde las reivindicaciones ("Aquí la cumbia se respeta"), hasta las mas tiernas muestras de cariño ("Buen día Lu!"), pasando por la cultura cannabis (y las hojas de finas hierbas patrullando la ciudad) y las malditas esvásticas (que todavía se dibujan y se veneran y sino que me dicen del muchachito Zárate); la gama resulta infinita y ya existen quienes crearon archivos, hicieron muestras y escribieron libros al respecto.
Esta tarde en el bondi leí sobre la marcha un desprolijo "Maldita rutina". Se parecía mas a una catarsis que a un producto pensado para perdurar. Me imaginé por un momento a su autor o autora, caminando con el peso abrumador del aburrimiento, hastiad@ de su trabajo, su sueldo, su pareja; sobrepasad@ de deudas y con solo un aerosol en el bolsillo, la pared limpia y el aliento esperanzador de poder descargar la mufa.
MALDITA RUTINA y habrá seguido caminando sin que las cosas cambien, anque mas livian@.

(Una vez yo rompí una copa y funcionó)

sábado, 26 de junio de 2010

La policía no baila

Llegando al límite que divide Santa Fe de Buenos Aires, nos paró Gendarmería.
El operativo fue rápido, aunque fastidioso: los gendarmes revisaron la bodega del colectivo y luego nos pidieron identificaciones a cada uno de los pasajeros. Si bien el asunto no tuvo nada extraordinario, me molestó profundamente esa intervención.
Entiendo que sea solo rutina, sin embargo me parece insensato que uno deba identificarse frente a un hombre que carga un arma; avasallante la forma en la que se presentan y exponen su autoridad; innecesario e invasivo el modo en que los ciudadanos somo obligados a reportarnos frente a un organismo que en lugar de generar tranquilidad, siempre nos da inseguridad.
Que quieren que les diga: el ejército, la gendarmería y la policía son para mi figuras inquietantes, siempre sospechosos del compromiso ciudadano.

martes, 22 de junio de 2010

Sabor a miel de caña

Cada vez que vuelvo a Tucumán, no deja de sorprenderme el ya paso por ahí, me doy una vueltita, te toco el timbre. Las ganas de encontrarse no tienen que ver solamente con las cercanías geográficas sino también con esa predisposición natural por juntarnos.
Digo que el fenómeno es en Tucumán y de tucumanos, no en todos lados pasa, no en todos lados lo hacemos pasar. Es el aire de la provincia, el clima subtropical y el aroma de los azahares.
Pena me da que en esta tierra tan dulce y verde, la derecha recalcitrante tenga tanto peso, bronca me da que las movilizaciones contra el matrimonio gay sean tan convocantes (y no hablo solo por Tucumán), asco me da que la gente apoye a Domingo Antonio Bussi, a sabiendas de sus genocidios.
Esta provincia que me vio nacer, sabor a miel de caña, también lleva por marca la crueldad de los que se piensan dueños de la tierra.

viernes, 4 de junio de 2010

El chiquilín

Tres veces vi al chico en el tren, un pibe de unos 9 años que canta por los vagones.
El repertorio es lo que se denomina "latinos": Luis Fonzi, Chayanne, Sin Bandera y demás voces masculinas de la música romántica actual. Tiene un gran desenvolvimiento artístico, seduce con sus mañas de chiquilin con gracia, como si fuera uno de los agrandaditos que no estuvo en la mesa con Dady porque no le alcanzó pa´l bondi.
Sobre lo que no había advertido, sino hasta la última vez es que no anda solo. Lo acompaña por detrás -como su sombra- un hombre de muletas que recibe las monedas que levanta entre tema y tema y al que el pibe le dice papá.
Es extraña la imagen. Algunos dirán que eso es explotación, otros que es aberrante, habrá quienes no dirán nada e incluso algunos podrán pensar que se trata de una empresa familiar. Lo extraño es que ese chico y ese padre deambulan cada tarde por el tren Mitre juntando pa´la cena y ninguno reniega de eso sino que hacen su trabajo con dedicación: el pibe canta bien y el padre junta la platita.
No voy a emitir juicio de valor alguno, resulta difícil.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Del amor


(Museo de Frida Kahlo, México D.F. Marzo 2010)

martes, 4 de mayo de 2010

Driving on the road

Siendo muy precoz, aprendí a manejar.
En Monteros se acostumbraba a que la gente manejara autos desde muy joven, y yo para no ser menos, a los 13 le pedí a mi padre que me enseñara.
El muy porfiado, me enseño.(Una locura)
Sin embargo nunca ejercí de conductora, porque con la edad me vinieron los miedos y cuando tuve 18 años y la posibilidad de sacar el carnet, no tenía auto a la redonda, ni tampoco coraje para sacarlo a la calle (en el hipotético caso de haber conseguido alguno).
Resulta que hoy, ya mas adulta volví a intentar y, para mi asombro, lo hice con gran satisfacción.
El único detalle es que -dada la inconsciencia de mis 13 y luego el temor de mis 18- nunca se me ocurrió aprender a estacionar; así es que estuve saliendo a la calle solo "a dar vueltas" en auto. Lo que nos ocasionó un gran perjuicio económico, puesto que no solo gasté en nafta, sino además en transporte público para llegar finalmente adonde salía cuando agarraba el automóvil.
Ayer me dispuse a estacionar a como de lugar y lo conseguí.
Comprendí entonces que superarse a uno mismo es un deseo mediocre y egocentrísta, pero con altas propiedades anímicas. Cuando bajé del auto, el canita que me hacía la multa por estacionar sobre la línea amarilla, no entendía el porque de mi sonrisa.
Como explicarle que apenas aprendía a estacionar, imaginense lo que sé de leyes de tránsito.

jueves, 22 de abril de 2010

Emergencias

Alguien pidió una ambulancia?

sábado, 17 de abril de 2010

¿Que no era que el espacio público es de todos?

La modalidad que impuso la gestión macrista de cerrar las plazas públicas, "para que permanezcan seguras durante la noche", no solo resulta molesto para aquellos románticos que elegían ir a"chaparse" a la plaza, sino que es -sobre todo- una medida aberrante que con "seguridad" genera repudio, bronca y nos da un guiño sagaz del gobierno que gobierna.
Hacer del espacio público un lugar con rejas, significa vedar ese espacio. Entrar a una plaza en Capital Federal hoy día, requiere paciencia y esfuerzo, puesto que las puertas -que a lo sumo serán dos- se ubican en lugares incomodísimos al paso.
Pero no solo eso, enrejar un lugar público es coartar el uso libre que las personas que habitamos la ciudad hacemos de nuestra ciudad. Poner llave y candado a la plaza de todos es signo claro de exclusión, y perpetuación de las marcas que separan a los "buenos ciudadanos", de los que tienen que estar "tras la reja" (que en este caso es del lado de afuera de la plaza).
La gente que vota al tal Mauricio festeja el suceso con miles de perritos cagones que ensucian las plazas con sus caquitas pestilentes, llenando de mierda esta ciudad. Y nadie dice nada
Mientras tanto a los que tiran el paño en calle Perú los tratan como a perros y los mandan a cagar.

sábado, 10 de abril de 2010

Ante una ventana

Se puede decir que colecciono ventanas.
Con o sin cámara, retengo esas presencias y las exploro.
Cerradas o abiertas, con cortinas o con persianas, grises o de colores, con plantas sin plantas. Siempre insinuan algo mas profundo de lo que aparentan.
La condición de frontera que se experimenta ante una ventana es comparable a la incertidumbre: hacia afuera o hacia adentro existe algo que ignoramos.
Ahí comienza el deseo. Luego, la búsqueda.

sábado, 29 de agosto de 2009

Acerca del Obelisco

Hace más de año y medio que vivo en Buenos Aires y sin embargo -como buena pajuerana- cada vez que miro el Obelisco por la noche me emociono.
Claramente no me gusta el monumento en sí -estructura falocéntrica que no hace más que perpetuar la supremacía varonil de la capital por sobre el resto de las provincias-, sino lo que de gran ciudad se respira a su alrededor: luces, gente, autos, la 9 de julio, los anuncios publicitarios, el ruido.
En términos de Bourdieu, la construcción simbólica que lo recubre.

Ahora bien, todo esto desde mi visión de "Carito, sentada sola en un banco en la ciudad".

A los porteños no les pasa lo mismo y se sorprenden. Cada vez que alguno me escucha decir lo que acabo de contar, me mira y me pregunta que tiene de importante el obelisco.

¿Que será?

miércoles, 5 de agosto de 2009

De la crisis

Una señora comentaba en el subte esta mañana respecto de la Gripe A, sus vaivenes, implicancias políticas y demases. Remataba el discurso diciendo "así este país no va a salir nunca adelante".
Cuando la escuché, me pregunté si en todos mis años, alguna vez este país no tuvo que salir adelante. Yo no se exactamente si prefiero la idea de una seguidilla de crisis y malos gobiernos, o mejor pensar que la crisis es también un estado que puede perpetuarse.
La diferencia entre uno y otro está en las formas. La seguidilla de crisis y malos gobiernos, hace creer que la cosa es pasajera y que cambia sola. Concebirla como un estado que puede perpetuarse, permite entender que cualquier molificación depende, pura y exclusivamente de nuestra agencia; por tanto de nada vale la queja inactiva.
Ahora que hago el detalle, la elección de la segunda opción es contundente.

lunes, 27 de abril de 2009

A secas

En mi provincia pasan muchas cosas.
Lo malo es que en otros lados la gente no se entera, o se entera mal.
Lo bueno es que todos nos requete divertimos y también requete que sufrimos.
Pero todo siempre requete, porque así somos de intensos.
De las cosas que la gente no se entera, aquí apenas una lista:
- que se comen unas cosas riquísimas y llenas de grasa que se llaman tortillas.
- que si uno agarra la ruta que va al sur se ven siempre unos cerros preciosos.
- que en Amaicha sí que llueve
- que adentro de la caña no está el azúcar
- que no hay mejores empanadas
- y otros etcéteras
De las cosas que la gente se entera mal, otra:
-que el dengue no nos está esperando anhelante en las fronteras provinciales
-que son muchas las personas que trabajan para que los niños no mueran desnutridos
-que no todos votamos a Bussi y quienes lo hacen son una minoría, aunque bien organizada
- que Palito Ortega solo nació en la provincia y que no volvió hasta que se candidateó para gobernador
- que cada vez estamos mas lejos de ser un jardín
-y demáses.
Lo que se ve es lo que es.
Y no hay metáfora, color local, categoría analítica o tergiversación alguna de lo que se advierte
Ni Macondo, ni Mac Ondo.
Tucumán nomás, a secas.

miércoles, 15 de abril de 2009

Acerca de los Negocios

Definitivamente la clave del éxito en el mundo de los negocios es anticiparse a la necesidad de la gente; y aunque nadie va a decir ¡Eureka! después de mi declaración, me gustaría compartir con ustedes una historia que ejemplifica el caso.
Creo que a todos les puede pasar que el cambio de clima afecte vuestras fosas nasales, tal me sucedió esta mañana. El tema es que al despertar no advertí que mis narices, sensibles -pobrecitas ellas- al frío se habían aflojado; entonces salí a la calle como de costumbre. Ya llevaba tres cuadras andadas, cuando intuí que esa agüita iba a ser un poco molesta y me dije que mejor conseguir unos pañuelitos. Apenas elaborado este pensamiento “Pañuelitos, pañuelitos” el hombre ofrecía su producto como el que más.
Me acerqué muerta de risa y le pregunté quien lo había puesto en mi camino.
Bussines son bussines me contestó y siguió pregonando su mercadería.

jueves, 2 de abril de 2009

Intentar laburar

Por el subte línea C circula un caudal de gente mayor a cualquier otra línea. Sin importar la hora o el día del año, seguro que la C estalla. El fenómeno no es casual si consideramos que el recorrido une las dos estaciones de tren de Capital Federal que tienen conexión con provincia de Buenos Aires: Retiro - Constitución; y que además tiene llegada a Microcentro, donde somos miles las personas que trabajamos en altos edificios, juntando papeles que siempre amenazan alguna urgencia.
El caso es que ayer, cuando volvía, se subió un chico conmigo que habrá tenido unos 27 años, pero de esos 27 curtidos, con lleca. Traía en su mano un bidón de agua vacío -de los de 5 litros- al que le había hecho dos aberturas como para que pase aire y produzca sonidos. Se posicionó en medio del pasillo y comenzó a tocar su instrumento y a cantar algo que quería asimilarse al hip-hop. Su voz no era demasiado clara y además el ruido de las vías dificultaba la comprensión. Sin embargo alcancé a oír: para mí sería más fácil salir a robar, pero hago el esfuerzo por mis hijos de intentar laburar.
Aunque su música no fuese buena, su propuesta me pareció valiente y sincera. El tipo no solo se esforzaba por sus hijos, sino que además le apostaba al arte como transporte de expresión y denuncia. Y eso valla si no es valioso.
Lo malo de esta historia, es que todos sabemos que ni él ni los suyos comen de ahí y que es probable que el muchacho siga robando para alimentarlos. Pero al menos tiene la iniciativa y es consiente. Lo que ya es suficiente para callar ciertas malas lenguas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Miércoles: día de lluvia

Así con la lluvia que desconcierta y no pregunten que tiene que ver el agua con el funcionamiento de los subtes, pero cuando llueve las líneas se interrumpen y uno llega tarde a cualquier lado. Además las baldosas flojas, que en el apuro no esquivás una, entonces salta el barro y la ropa se convierte en un solo charco.
Esto sin tener en cuenta que el fastidio comenzó cuando sonó el despertador y hubo que rajar de la cama, meterse bajo la ducha y, ya más despierta, recordé que paraguas no tengo porque lo perdí un día en que dejó de llover súbito y no lo necesité más.
La lista de molestias que me ocasiona el agua es innumerable así que detengo acá la perorata. Lo único que sí festejo son las concesiones, en un rato me zampo algo delicioso y me olvido del sonido de las gotas sobre el zinc.

miércoles, 21 de enero de 2009

Suposiciones alrededor de una ventana

Me gusta la cortina enrollada, liberando la vista a los curiosos de ambos lados.
Imagino que los que están adentro disfrutan de ver a transeúntes como yo, que se detienen a fantasear sus historias.
Además los árboles y esas persianas abiertas a lo que brinda natura.
Recibir el aire, el sol, la calma del sábado por la tarde.
Me arriesgo y digo que -en el momento de la foto- ellos dormían la siesta y eran dos, pero evitaban la cucharita. Por la calor, vio.
Quizás al despertar se tomaron unos mates y leyeron revistas.
Otra opción es la del amor y el roce de los cuerpos.
Mejor esta última, no les parece?
El amor suele ser siempre un gran plan.

lunes, 19 de enero de 2009

Rancio

El lugar era lúgubre desde el comienzo y eso que veníamos cargando una luminosidad espasmódica. El aire pintaba rancio e inmóvil y un reggaeton anónimo ladraba en la radio mientras nosotros deliberamos sobre verduras pertinentes para la parrilla.
El chico que nos atendía no superaba los 20 años y su resignación era propia de un domingo por la tarde, a quien se le podía ocurrir querer verduras. Apenas si nos escuchaba mientras ponía con desgano los pimientos en la bolsa. Su apatía era tal que ni siquiera se detuvo a pensar la tarifa y dibujo una cifra que resultó altamente conveniente. Lo único que atinó a decir fue que se pagaba adentro.
Tras el mostrador una chica volaba sueños más jugosos para la vida sin importar nuestra presencia. A su espalda un hombre apoyaba su falsa y blonda cabellera sobre la pared y dejaba caer los brazos vencidos por el peso de un aburrimiento insoportable. Pagamos y nos fuimos.
Al salir, dijimos que la oscuridad del ambiente era avasallante y se me vino a la mente el burdel de Donoso en Lugar sin límites; la escena era digna de una novela decadentista.
Por suerte el aire afuera era limpio y claro. Y se nos dio por reír.

lunes, 5 de enero de 2009

Toca madera

Nunca se les ocurra salir moneando. Basta que uno camine a gusto consigo mismo, orondo y vanidoso con la imagen que le devuelven las vidrieras para que una paloma -que no es mensajera- deposite su sucia caquita sobre vuestro atuendo.
Dado el incidente solo dos cosas pueden hacerse: no desesperar y luego reír a carcajadas.
Un transeúnte que ve el episodio me alienta diciendo que el acontecimiento trae suerte.
-Si claro, suerte es que la materia fecal cayó sobre mis ropas, evitando la frondosa cabellera.
-Y que no ibas con la lengua afuera, agrega.
Asiento, la sola idea de imaginar la sensación me produce escalofríos.
PUAJ!!!